Nueva comunicacion (internet)
algunos ya lo leyeron, pero igual ahi va...
Nosotros, los habitantes de la “aldea global”, tenemos por costumbre posibilidades (interrupción de bocinas, alarmas de policías) que la tecnología nos regala día a día antes impensadas. No vamos a negar que el mundo esta en avance constante tecnologico, evolución, tiempos acelerados. Es “cultura actual”, algunos dicen obligatoria, Internet y todas sus herramientas.
En esta comunidad que reafirmamos cada día más, nos involucramos muy distinto de hace 20 años atrás. Las relaciones son posibles en la cibernética. Los nicks pueden generar sentimientos, existe una competencia para encontrar el icono gestual más porno. Imagínense si Bill Laden sería todavía tema de moda en los medios masivos: el terrorista más buscado pateando el culo del Señor Bush. Si lograron imaginarlo puedo anotarme unos puntos a favor.
Podemos hacer chistes, tener una charla profunda, tener una conversación por camarita, ¡alto! Hasta podemos escuchar nuestras voces si nos telefoneamos. Pero la tecnología se olvido del contacto, del momento: una persona presente físicamente, frente a otra tan real como está. “con tantas relaciones humanas mediatizadas por dispositivos tecnológicos entre las personas se pierde la intimidad necesaria para establecer relaciones individuales y a su vez comunidades”, citando a Lou Marinoff.
Pensó usted que hacia antes de usar programas como el MSN, o participar de los más modernos, pero siempre canales de Chat, Fotolog, Blog. En que invertía su tiempo. Tal vez en leer, tal vez yendo a una plaza, en una cita, en un partido de fútbol, o cometiendo un crimen.
Le puedo mentir mi imagen, puedo sacarme 1000 fotos hasta encontrar la que más me favorece y entonces esa público. Puedo pensar horas que decir, como, borrar palabras. Puedo arrepentirme, puedo echarle la culpa a la conexión puedo decir que se colgó la compu, puedo mentirle tanto. Puedo fingir tanto. Olvídese de la naturalidad, espontaneidad. Si las palabras dichas no valen, piense cuanto puede valer un e-mail. Este puede estar tan diagramado para favorecer al escritor. LO PUEDO ENGAÑAR TANTO. Claro que la timidez está solucionada. Cuando la situación se presenta en el mundo real y bebible, ese de los sentidos, en ese momento todo puede ser una catástrofe.
He aquí la frase que me hizo un poco molesto este análisis (dictada otra vez por Lou Marinoff): “a que usted es capaz de encontrar como mínimo un Chat gruop en Internet dedicado a lamentarse sobre el aislamiento de la vida moderna, cuyos miembros no hacen sino afianzar dicho aislamiento al establecer relaciones virtuales en lugar de reales”. Aqui estamos.
Dos caminos a tomar
a) escapar del mundo virtual
b) seguir navegando por los mares de este planeta cibernautico y claro, justificarse diciendo que esta es la nueva forma de comunicación, producto del proceso de digitalización. Es aceptar los cambios, es creer en que ahora existen nuevas posibilidad que pueden siempre favorecernos allá y perjudicarnos por otro lugar.
El problema de finalizar mi artículo aquí sería, si mi amiga la muerte decide visitarme hoy. Claro pensarían que escribí la nota de suicido. Si hoy llegara mi final, fue por pura casualidad, no es ironía! Podemos sobrevivir fuera de la aldea global, es una alternativa. Digo, al fin y al cabo estoy dictandole a un ordenador para poder llegar a ustedes lectores.
En esta comunidad que reafirmamos cada día más, nos involucramos muy distinto de hace 20 años atrás. Las relaciones son posibles en la cibernética. Los nicks pueden generar sentimientos, existe una competencia para encontrar el icono gestual más porno. Imagínense si Bill Laden sería todavía tema de moda en los medios masivos: el terrorista más buscado pateando el culo del Señor Bush. Si lograron imaginarlo puedo anotarme unos puntos a favor.
Podemos hacer chistes, tener una charla profunda, tener una conversación por camarita, ¡alto! Hasta podemos escuchar nuestras voces si nos telefoneamos. Pero la tecnología se olvido del contacto, del momento: una persona presente físicamente, frente a otra tan real como está. “con tantas relaciones humanas mediatizadas por dispositivos tecnológicos entre las personas se pierde la intimidad necesaria para establecer relaciones individuales y a su vez comunidades”, citando a Lou Marinoff.
Pensó usted que hacia antes de usar programas como el MSN, o participar de los más modernos, pero siempre canales de Chat, Fotolog, Blog. En que invertía su tiempo. Tal vez en leer, tal vez yendo a una plaza, en una cita, en un partido de fútbol, o cometiendo un crimen.
Le puedo mentir mi imagen, puedo sacarme 1000 fotos hasta encontrar la que más me favorece y entonces esa público. Puedo pensar horas que decir, como, borrar palabras. Puedo arrepentirme, puedo echarle la culpa a la conexión puedo decir que se colgó la compu, puedo mentirle tanto. Puedo fingir tanto. Olvídese de la naturalidad, espontaneidad. Si las palabras dichas no valen, piense cuanto puede valer un e-mail. Este puede estar tan diagramado para favorecer al escritor. LO PUEDO ENGAÑAR TANTO. Claro que la timidez está solucionada. Cuando la situación se presenta en el mundo real y bebible, ese de los sentidos, en ese momento todo puede ser una catástrofe.
He aquí la frase que me hizo un poco molesto este análisis (dictada otra vez por Lou Marinoff): “a que usted es capaz de encontrar como mínimo un Chat gruop en Internet dedicado a lamentarse sobre el aislamiento de la vida moderna, cuyos miembros no hacen sino afianzar dicho aislamiento al establecer relaciones virtuales en lugar de reales”. Aqui estamos.
Dos caminos a tomar
a) escapar del mundo virtual
b) seguir navegando por los mares de este planeta cibernautico y claro, justificarse diciendo que esta es la nueva forma de comunicación, producto del proceso de digitalización. Es aceptar los cambios, es creer en que ahora existen nuevas posibilidad que pueden siempre favorecernos allá y perjudicarnos por otro lugar.
El problema de finalizar mi artículo aquí sería, si mi amiga la muerte decide visitarme hoy. Claro pensarían que escribí la nota de suicido. Si hoy llegara mi final, fue por pura casualidad, no es ironía! Podemos sobrevivir fuera de la aldea global, es una alternativa. Digo, al fin y al cabo estoy dictandole a un ordenador para poder llegar a ustedes lectores.

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